En la patria del satélite indio. Los encuentros con svjatoslavom nikolaevichem
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A mí ha tenido suerte más de una vez de verse con Sviatoslav Nikoláevich. Contaré de un de estos encuentros.
En quince - dieciseis kilómetros de Bengaluru, en el lugar Kankapurar, se encuentra su hacienda ' Tatguni '. Aun en 1911 era puesta allí la única plantación en Ásia raro efironosnyh de los árboles, que semillas eran traídas de México. Las tentativas de cultivar estos árboles en algún sitio más en India u otros países confinantes del éxito no tenían: por lo visto, en Kankapurare se combinan felizmente el microclima y el suelos necesario a estos árboles caprichosos. La piel de sus frutos parecidos a las bayas de guinda que no han madurado, da el óleo perfumado usado en la producción parfjumernyh de los productos. Desde 1949 la plantación pertenece a S.N.Rerihu, que se ha aficionado las preocupaciones de su contenido. La partida por los árboles da al pintor la distracción sana y útil de las ocupaciones creadoras. Aquí, en la plantación, cerca de potente pjatisotletnim banjanovym por el árbol son situadas la casa habitable del pintor y su taller.
Una por otra hemos examinado los cuadros creados por el pintor por el medio siglo de la obra. Cada uno ellos ilustra sus miradas humanas, decanta la belleza inconfundible de la naturaleza y la persona, su destinación alta, opone a todo que molesta la afirmación de la belleza y el bienestar de la vida pública.
... Arde el mundo. En la desesperación la mujer extiende las manos adelante. Otra, habiendo vuelto la espalda el niño a la ciudad que arde, aspira a taparlo de vsepogloshchajushchego de la llama. Le habla como si: ¡' no debes ver esta llama! ' se llama así esta tela, que no es posible mirar con diferencia.
- el Objetivo de este cuadro, - habla Sviatoslav Nikoláevich Rerih,-advertir a las personas del peligro de la guerra termonuclear. ¡Es ahora, cuando en el mundo son acumuladas las reservas enormes del arma nuclear, cuando se crean sus tipos aún más mortales, tales, como la bomba neutrónica, es necesario que las personas digan, al fin, ' no existen! ' a la carrera de los armamentos, no han permitido sumir el mundo en sin precedente antes los cataclismos.
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